La otra cara del ejercicio

13 March, 2017

¡Hola a todas! Espero que estén muy bien.

Hoy quiero hablarles sobre algo que llevo pensando un tiempo pero que no había podido escribir por falta de tiempo e inspiración: el ejercicio.

Las personas que me siguen desde hace tiempo saben que yo soy muy, muy fan de hacer ejercicio, tanto que a veces parece que a eso me dedico. De hecho tengo una amigo que dice que soy atleta olímpica frustrada y justo así me siento, sin la parte olímpica, sólo con la parte frustrada.

Tenemos la idea que hacer ejercicio nos hace mejores personas, más saludables, más disciplinadas, comprometidas con nuestra salud y bienestar pero últimamente tengo otra opinión.

Fíjense que después de muchos años de hacer ejercicio riguroso ahora estoy empezando a pensar que tal vez no sea tan buena idea. Claro que hacer sentadillas diarias hace que los glúteos se te vean espectaculares y el abdomen se te marque, pero el bienestar no es solamente lo visual; es importante poner atención a nuestro cuerpo para saber cuando podríamos estar abusando.

Aunque es cierto y está comprobado científicamente que el ejercicio libera muchas hormonas que nos hacen bien como la prolactina, endorfinas y hormona de crecimiento, también es un hecho que la actividad física en exceso es considerada por el cuerpo como estrés. Contrario a lo que se piensa el ejercicio muy pesado, en lugar de liberarnos de cargas puede agregar más problemas a nuestras vidas.

No quiero que piensen que les estoy diciendo que se tiren al sofá y no muevan un dedo, pero sí quiero que sepan que la moda de hacer actividades deportivas todo el día todos los días podría estarnos haciendo más mal que bien.

Verán, en los viejos tiempos de gimnasio común se hacía un calendario en el cual se trabajaban los músculos por grupos o zonas del cuerpo; un día te tocaba pierna, al otro brazos, espalda, abdomen, etc… La lógica detrás de este sistema era dejar descansar y reponerse a los músculos. Funcionó por mucho tiempo pero claro que no estábamos satisfechos y decidimos meterle turbo. Por eso ahora existen tantos programas intensivos que prometen cambiarte el cuerpo para siempre en tan solo X semanas.

El problema es que para ver ese cambio tienes que meterle mega turbo y eso significa que probablemente te estás sobre entrenando. Eso fue lo que me pasó a mí. Hice de todo (y tantito más) por años hasta que un día el cuerpo ya no me dio.  Me descompensé en todo: el azúcar se me colapsó, la presión se me bajó, la cadera se me torció y el ánimo se me agotó.

Me puse a pensar, esa gente que siente que necesita hacer ejercicio TODO el tiempo, ¿qué está tratando de ocultar/ganar/reemplazar?

Dejé de hacer ejercicio por completo y me dediqué a recuperar mi salud. Empecé a tomar suplementos, dormir muchiiiiiísimo, estirar mis músculos, y hacerme de otros hábitos que irónicamente resultaron más saludables que la friega que me estaba metiendo.

Claro que me cambió el cuerpo, mis glúteos se hicieron mas redondos y suaves, mis hombros se encogieron y hasta se me ve tantita pancita pero la verdad me siento más contenta y mucho menos estresada. En algún momento del camino se me olvidó que hacía ejercicio por gusto y no por tratar de volverme esa atleta olímpica que siempre soñé.

Esto que les platico no solamente me pasó a mí. He visto a muchas amigas que están pasando por lo mismo. Después de entrenar como locas se lastimaron, tronaron o cansaron… Es nuestra culpa por ser tan intensas y  sacar nuestro estrés de la vida en esas actividades en lugar de saberla canalizar. Y también pecamos de querer ser perfectas y tener cuerpazos cuando la verdad la verdad, no es tan importante.

Según los especialistas en salud lo ideal es hacer ejercicio MODERADO 5 veces por semana y variar las actividades tanto para entretener a los músculos como para entretener a la cabeza. Ninguna de estas personas recomienda entrenar como Michael Phelps, y menos teniendo una vida normal en la que no hay chefs privados, masajistas, exámenes físicos rutinarios y terapias de recuperación.

Después de mi reposo de varios meses estoy volviendo a las andadas pero esta vez de una manera completamente diferente. Para empezar, solo hago ejercicio que disfruto, cuando quiero hacerlo y siempre con mucha conciencia de las necesidades de mi cuerpo. Ahora así es como creo que debe ser… Eso de ser modelo de glúteos perfectos se lo dejo a las niñas de 19 años.

Les mando besos, gracias por leerme

K

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