¿Porqué nos da tanto miedo el cambio?

15 March, 2017

¿Por qué nos da tanto miedo el cambio?

Esa es la pregunta del millón. Cuando nacemos somos como una hoja en blanco, listos para lo que sea, no sabemos qué nos espera en la vida, qué tipo de padres vamos a tener, dónde vamos a vivir, ni qué tipo de experiencias de vida vamos a tener, y eso no parece afectarnos. ¿Cuándo hemos visto a un bebé estresado por el futuro? ¡Nunca! Por más complicada que sea la vida que le espera, su cerebro no tiene la capacidad de pensar más allá de lo que está viviendo en el presente.

Conforme crecemos todo eso va cambiando. Nos llenamos de experiencias, expectativas, consejos (buenos y malos), historias familiares y presiones sociales, y de repente ya no vivimos nuestra realidad “real” sino la que creamos en nuestras mentes de cómo deben ser las cosas.

A todos nos pasa esto de una forma o de otra. Para algunas personas es mucho más obvio, como por ejemplo para quienes crecen sabiendo cuál va a ser su carrera ya que van a heredar un negocio familiar y nunca se cuestionan qué les gustaría hacer de sus vidas, se van en automático porque eso es lo que “les toca”. O para muchas mujeres que asumen que deben ser madres porque “eso es lo que se hace a cierta edad” y quizá si se detuvieran tantito y lo pensaran bien se darían cuenta que su sueño de vida no incluye esos planes y eso también es válido.

La vida funciona de maneras muy extrañas y la mente aún más.

Yo no estudié una carrera que tuviera que ver con el análisis de la mente pero a partir de muchas cosas en mi vida me he tomado la tarea de leer, preguntar y estudiar mucho al respecto. Sé, por ejemplo, que a la mente le gustan las situaciones familiares y que siempre prefiere hacer cosas que sabe cómo terminan. ¿Alguna vez te haz preguntado por qué tomamos la misma ruta para ir a trabajar todos los días? ¿O por qué buscamos amigos que son parecidos a nosotros de alguna manera? La respuesta es porque a la mente no le gustan las sorpresas. Si estuviera en su poder decidir, todos viviríamos una vida predecible y de hueva, comiendo lo mismo, manejando al mismo lugar, teniendo las mismas reuniones con la misma gente y el mismo corte de pelo toda nuestra vida.

Lo interesante es que al parecer la vida tiene un plan distinto que la mente y busca siempre retarnos dándonos nuevas experiencias, nos gusten o no.

Un claro ejemplo de esto son las rupturas amorosas; muchas veces preferimos no cambiar nuestra rutina que salirnos de relaciones que no funcionan por el simple miedo a estar solos y enfrentarnos a lo desconocido (y a la soledad, pero ese es otro tema). También nos quedamos en trabajos que odiamos porque son “cómodos”, porque ya nos sabemos los horarios, o dominamos la chamba, nos caen bien los compañeros, etc. Sí, nuestra cabeza nos trata de convencer de que una vida ideal es una en la que no se mueven las piezas. Pero ¿cuándo han visto eso en la naturaleza? Los árboles crecen, les salen flores, se caen las flores, se caen las hojas, sobreviven o se mueren y así continúa el ciclo.

Los humanos también vivimos en ese ciclo: nacemos, crecemos, se nos caen dientes, nos cambia el color de los ojos, se modifica la textura de nuestra piel, subimos de peso, bajamos de peso, dormimos más, dormimos menos, nos deprimimos, reglamos, tenemos apetito sexual y luego no, tenemos etapas de felicidad y otras en las que no tanto… Somos como las olas del mar, nuestra naturaleza sería fluir pero en algún momento nos convencimos de lo contrario. Nos identificamos más con las piedras que con el agua.

Cuando algo cambia en nuestro cuerpo nos resistimos; cuando nuestras emociones surgen las escondemos; cuando la vida nos da señales claras de cambio las ignoramos, y luego nos preguntamos porque nos da el telele. Nos da por falta de fluidez, eso es todo. Así de simple (y bien pinche complicado).

Les escribo esto porque el cambio es algo que está muy presente en mi vida de un tiempo para acá. Siento que algo en mí está listo para cerrar este ciclo y empezar otro, y claro que los cambios que se vienen me dan miedo y me angustian porque #humano pero también me dan mucha emoción porque representan oportunidades de aprendizaje nuevos.

Una chica me escribió el otro día para quejarse de que mi cabello ya no se veía azul, puso emojis de lagrimita y me dijo que ya no me iba a amar y toda la cosa. Su mensaje me dio mucha risa y al mismo tiempo me causó mucho impacto. Yo sé que para muchas personas yo soy esta mujer que ustedes ven en fotos de pelo azul, pero para mí soy otra. Yo ni me acuerdo que tengo el pelo azul. Es sólo cabello. Unas fibras que salen de mi cabeza que están pintadas de cierta manera, nada más que eso. Yo no soy mi pelo, eso no es lo que me define hacia adentro. Y el día que me lo quiera cambiar lo voy a hacer ¡y ya! Así de fácil.

Definirnos de cierta manera no es un acierto si no un obstáculo de crecimiento.

“Yo soy una mujer de 34 años que es maquillista. Tengo un blog en el que recomiendo productos. Tengo el cabello azul y de largo medio, me visto con colores obscuros porque esos tonos son los que me favorecen y cuido mucho mi piel del sol para no mancharme”.

Sí, todas esas cosas son ciertas pero no siempre fui maquillista. Antes trabajaba como conductora de televisión, y por un tiempo fui maestra de inglés en un kinder. También trabajé en varias tiendas de ropa porque me encanta la moda e incluso fui recepcionista de varios hoteles. Y no siempre tuve el cabello azul. En realidad lo tengo negro y me gusta mucho como se me ve obscuro. También lo he tenido rosa, morado, amarillo pollo (ese se me ve horrendo) y café claro. Ahora cuido mi piel del sol y estoy muy pálida pero seguramente cuando nos mudemos a la playa me voy a asolear porque es super rico sentir el calor en la piel y aunque me encantan los colores obscuros también amo verme como piñata jacarandosa y usar telas frutales aunque “no me favorezcan.” También les voy avisando que el blog se va a ir transformando. No se en qué, pero la idea de tenerlo y que sea mío es que se adapte a mi vida y me encantaría que ustedes me acompañaran en este y muchos procesos de cambio más.

¿Vieron? Soy mucho más de lo que ustedes creen que soy, y ustedes también lo son. Esa es la magia de estar vivos y ser estos seres fantásticos con tantas capas por descubrir.

Cambiar es parte del plan, es lo que alimenta al alma. Es lo que TENEMOS que hacer.

Espero encuentren la inspiración y la fuerza para hacerlo.

Les mando besos

K

 

 

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ximena 15 March, 2017 at 7:16 PM

Yo casi de un día para otro cambie de vida así tal cual de país de estar soltera a casada de dejar mi trabajo de todo me arriesgue y ahorita estoy en un punto que no encuentro mi lugar no estoy cómoda donde estoy pero tampoco se que hacer creo que el miedo me ha dominado me gustaría regresar a la vida que tenía pero se que eso ya no es posible ….

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Paz 16 March, 2017 at 10:08 AM

Estoy totalmente de acuerdo, quien me diria a mi que aprendo contigo a cuidarme y maquillarme, esto hace unos meses no pasaba, pero poco a poco fui transformando mi vida y ahora hasta me siento masa feliz conmigo misma.

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Nallely 16 March, 2017 at 4:50 PM

Me encanta leerte, me inspira tanto y siempre tus post llegan en el momento justo…. :)

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Samantha Negrete 17 March, 2017 at 8:11 AM

Como anillo al dedo me va esto. Momento justo. Gracias por compartir.

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Belén D. 17 March, 2017 at 12:57 PM

Hola Kalinda (bello y original tu nombre), tengo 25 años, te escribo desde la Patagonia argentina, caí hace bastante en tu blog por la chocopapa, y cuando me puse a investigar (sobre todo la sección Life) me hice fan tuya
Es muy cierto lo que dices de los cambios. Aún cuando una se crea súper loca y “mira qué desestructurada soy”, tenemos nuestras cosas sin las que nos desestabilizaríamos. Personalmente me pasó eso con mis peques (de 1 y 3 años), que me están obligando a madurar y dejar de ser mi único centro, y viene algo difícil jaja sobre todo porque soy hija casi única (mis hermanas son bastante mayores); en cambio mi marido es hijo mayor y tiene 10 años más que yo, y me marca mis cosas de inmadura (si fuera por mí andaría tatuada y con pelo de colores como tú, y para él eso es inmadurez ). Esto se llama catarsis jaja pero tú comprendiste la idea. Por cierto, haciendo todo lo que haces y con esa filosofía de vida, ciertamente no eres inmadura aunque tengas tatuajes y pelo azul
Te leo pronto, bella

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Alejandra 16 May, 2017 at 4:59 PM

Hola Kalinda,

Gracias por escribir cosas como estas, yo también soy una persona que le gusta hacer cambios constantes en su vida y a veces me molesto tanto que no entiendan el porque de éstos, siempre la constante de que te quieran encasillar en algo, de por si, ya hay cosas que uno no puede cambiar.

La verdad eres una inspiración, no importa que cambios tenga el blog, creo que serán muy bueno y aqui seguiremos leyendote!!

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Elisa 7 June, 2017 at 4:42 PM

Excelente​ post!!!!

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