Meditación para principiantes

18 March, 2017

Seguramente han escuchado la palabra meditación muchas veces. Es una palabra que creo que existe en el vocabulario de casi todas las personas del planeta. ¿Pero sabemos en realidad que significa? ¿Qué es y para qué sirve?

Hace muchos años leí que si meditas por 10 minutos todos los días te cambia la vida, y aunque no estaba segura de qué era lo que quería cambiar o para qué podía servirme la meditación, decidí intentarlo.

Mi primer acercamiento con la técnica fue una casualidad extraña, resulta que mi mamá y su pareja se inscribieron a un curso para principiantes y por algo mi mamá no pudo ir. Como ya estaba pagado ellos decidieron que lo mejor es que yo fuera en su lugar y así además podíamos mi padrastro y yo a pasar tiempo de calidad juntos. No me acuerdo mucho de lo aprendido en el curso más que nos dieron un mantra (palabra que repites en tu mente a lo largo de la meditación) y que nos pusieron en silencio a hacer la técnica. No les voy a mentir, me pareció aburrido, laaaaargo y me empezó a doler el cuerpo después de estar sentada en la misma posición por varios minutos.

Después de nuestro curso estrella premium plus, mi padrastro se volvió un practicante entregado, era tanto su compromiso por meditar que se implementó la regla del “silencio absoluto antes de medio día” en nuestra casa, lo cual obviamente nunca funcionó y lo desesperaba tremendamente.

Yo en cambio tire mi práctica a la basura y olvidé mi mantra sagrado #puberta ni como defenderme.

Pasaron los años y siempre regresaba la meditación a mi vida; ya sea por practicar yoga, por algún retiro de la mujer, por amistades, por mi familia e incluso recomendado por terapeutas de confianza.

Existen registros sobre prácticas de meditación que datan desde el 1500 AC. en la India, pero también se saben de otros lugares y religiones en las que se hacían prácticas de “atención y concentración” así que no se ha podido identificar a ciencia cierta donde se originó, y honestamente a mí no me parece importante el origen sino la práctica y las técnicas para llevarla a cabo.

En el mundo moderno occidental cuando pensamos en meditar, muchos nos imaginamos tratando de lograr lo imposible: sentarnos en completo silencio y poner la mente en blanco por horas. Y aunque sí existe gente capaz de lograr esas hazañas no es muy común entre nosotros los simples mortales, y a decir verdad, yo ni aspiro a eso.

Tengo una amiga que fue a la India hace unos años a estudiar yoga, a profundizar en la meditación y a encontrarse a sí misma. Estuvo varios meses por allá y tuvo experiencias increíbles que incluían horas completas de meditación, contemplación y silencio. Todo había sido tal y como lo había imaginado. Lo complicado empezó cuando regresó a su vida normal. Para empezar ya no tenía el tiempo de hacer prácticas de 3 horas porque tenía que ir a trabajar. Tampoco lograba el silencio absoluto porque #mundomoderno de claxons, campanas de camiones de basura y vecinos ruidosos. Ya no se sentía cómoda ni capaz de entrar en estado de paz con tanta facilidad. Se deprimió y se rindió.

A mí me pasó algo parecido hace unos años cuando tomé un curso de Tantra (el camino espiritual, no el sexual) que duraba un año. Nos veíamos un sábado al mes para recibir las nuevas enseñanzas y esas incluían prácticas de meditación. El primer sábado era una de Ganesh (el elefante que se conoce como el quita-obstáculos); se trataba de repetir el mantra 108 veces. La siguiente clase se agregó a eso un ritual para abrir los chakras. El siguiente mes se añadió una vocalización, y el que siguió otra visualización. Ya para ese punto me estaban perdiendo porque su rutina de la mañana pasó de ser una actividad de 20 minutos a una de hora y media, y todo esto en ayunas para que la “digestión no interfiriera con la conexión a lo divino”. En la quinta clase la maestra nos enseñó a hacer un ritual de leche que teníamos que hacer después de todo lo que ya estábamos haciendo, y ahí fue cuando la perdí. Le dije “yo tengo dos hijos, un marido, trabajo y ganas de hacer ejercicio, y aunque me interesa mucho este tema no le puedo dedicar dos horas cada mañana y además tengo hambre desde que me despierto y si me espero todo ese tiempo para comer se me baja el azúcar. ¿Qué práctica me recomiendas en ese caso? ¿Cuál es la más importante y así solo hago esa?”

Sobra decir que la mujer me odió y mas aún cuando me defendí ante el choro de que ser madre no es pretexto para no poder hacer las prácticas. Por supuesto que esta mujer, y nadie más en el curso, tenía hijos. Entonces los mandé a volar y me salí.

La verdad es esta: no tienes que dedicarle la mitad de tu vida a meditar pero unos minutos de pausa en el día claro que le hacen bien a quien sea, y para todos nosotros los humanos modernos existen herramientas para ayudarnos a lograrlo.

Llamemos a esto la guía rápida (bueno, estuvo largo mi choro, sorry) de la meditación para el humano promedio.

  • La forma mas fácil de acercarte a la meditación es con algunas aplicaciones del teléfono. Hay muchas y varían en técnica pero la idea es la misma: una voz relajante con música de fondo te guía a través de algún tipo de visualización. Mis favoritas son: Breath, Whil, Insight Timer y Buddhify. Algunas están en inglés y en otras existe la modalidad en español. Te recomiendo probar varias para no aburrirte pero sí hacerte de una rutina diaria y dedicarle al menos unos 15 minutos a la actividad.
  • Otra forma de meditar es simplemente sentarte en una silla, cerrar los ojos y observar tu respiración; no controlarla sino observarla. Tu mente seguro se te va a ir por ahí persiguiendo ideas y es natural que lo haga, pero cuando lo notes simplemente regrésate a la observación de la respiración. Eventualmente este ejercicio se pone más sencillo, lo prometo.
  • Observar una vela. No importa si es verde, roja, amarilla o tiene una foto de la virgencita. El ejercicio consta en sentarte en una silla, encender la vela y observar la flama por el mayor tiempo que puedas. De nuevo tu mente seguro va a querer participar y el chiste es dejarla ser sin clavarte demasiado en tus pensamientos.
  • Mantras. Estas palabras sagradas además de ayudarte a tranquilizar la mente, pueden esclarecer muchos temas en tu vida. Hay palabras que provienen de deidades, otras que tienen la intención de abrir canales energéticos y otras que son sólo sonidos para repetir. La idea es justamente darle un punto de enfoque a la mente para que cuando decida escaparse tengas a dónde regresar. Si quieres saber más sobre mantras busca en internet. Hay mucha información útil.
  • Visualización. Esta técnica me parece divertidísima. Se trata de observar una foto, de preferencia un paisaje, y dejar que tu mente se sumerja en ella. Puedes imaginar que caminas a lo largo del lago que estás viendo hasta llegar al lado que no esta fotografiado, o que los objetos se vuelven animados. El punto es centrar tu atención en la actividad y poner todos tus otros pensamientos en pausa aunque sea por unos minutos.

No es tan importante la técnica que elijas para meditar sino la frecuencia e intención con la cual lo hagas. Para algunas personas esto está ligado a prácticas religiosas, mientras que para otras es solamente una manera de encontrar unos momentos de paz dentro de la vida ajetreada. Por supuesto que los religiosos y los clavados te recomiendan adentrarte en los conocimientos de las prácticas y siempre está padre aprender cosas nuevas pero no hace falta hacerlo para cultivar los beneficios.

Suerte. Luego me platican qué tal les fue.

Besos

K

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Lila Castilla 23 March, 2017 at 1:44 PM

Hola Kali.

yo medito en mi casa, en el trabajo, en el transporte publico… al principio ni en mi casa podia, me costaba mucho trabajo, sobre todo por la cuestion del silencio, pero cuando aprender a manejarlo, y a manejar tu respiracion, es muy facil!! NO medito por tiempos prolongados, pero procuro hacerlo 3 veces al día por minimo, 10 minutos.

La verdad la vida me ha cambiado. Descanso mejor, respiro mejor, me enfermo menos, estoy mas tranquila conmigo y a mi al rededor, mantengo un estado de paz que me hace sentir muy tranquila.

Estoy feliz con la meditacion.

Besos.

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