Sobre el amor propio y otras cosas que te cambian la vida.

25 January, 2018

Sé que hablar sobre el amor propio en un blog de belleza pudiera parecer extraño pero también sé que no hay nada más hermoso que una mujer que se ama y se acepta como es. Y por eso hoy quiero compartirles un poco sobre este tipo de amor y cómo estoy llegando a él.

Debo confesar que hasta hace poco el concepto de amor propio me parecía rarísimo. Me imaginaba parada frente a un espejo diciendo afirmaciones y tratando de convencerme que mi celulitis era lo máximo y que estaba agradecida por cada uno de los valles que habitan en mis muslos.
También tenía la creencia que el amor propio iba a suceder en automático cuando llevara una vida ideal; ir a yoga diario, pero también hacer cardio, y también algo divertido como baile, leer libros interesantísimos, ser la mamá perfecta que es relajada pero al mismo tiempo firme y buena onda, ser la esposa sexy, espontánea y leal y obvio siempre de buenas, tener proyectos de trabajo que cultivaran mi mente pero que también satisfagan mi espíritu, ser la mejor amiga detallista que sabe escuchar pero que también es super mega divertida y aventurera… Si lograba todo eso obvio me iba a amar. O sea, ¿cómo no amar a esa super heroína de mujer moderna?
Entonces le eché un chingo de ganas, y cuando me cansé le eché más ganas, y cuando sentí que me estaba quemando todavía le aventé el último cerrillo para ver si así lo lograba. Obviamente eso no fue lo que pasó.
Y así fue como después de años de vivir en un ritmo aceleradísimo y con unas exigencias hacia mí misma casi sobrehumanas por fin me rompí. ¿Y al menos me amaba? No, la verdad no.
Ahora entiendo que el amor propio no viene de ser perfecta sino de realmente aceptar y encontrar la paz en lo que eres. Y aunque suena fácil requiere de un ovario y la mitad del otro. Principalmente porque toda nuestra sociedad está diseñada para que no nos amemos y para que nos comparemos a las celebridades, modelos, bloggers, mamás “ideales” y todas esas otras mujeres que de lejos aparentan ser mejores que nosotras.
Pero déjenme decirles que no hay nada que te empodera más que amarte a ti misma. Se siente hasta revolucionario. Se siente chingón. ¿Y cómo le hago?
· Me doy cuenta de la verdad. NADIE es perfecto, solo hay personas que esconden sus defectos mejores que otras.
· Me conecto conmigo misma. Pasé de vivir en piloto automático a preguntarme cada paso del camino. ¿cómo me siento?, ¿estoy agusto?, ¿vale la pena?, ¿me hace feliz?, ¿necesito un descanso? Esta especie de check-in personal yo lo hago a través de la meditación y de escribir. 
· Me doy chance. La compasión es algo que rara vez practicamos hacia otros, pero menos hacia nosotros mismos. Es importante respetar nuestras limitaciones y procesos personales y no exigirnos demasiado, sobre todo en momentos difíciles. El perfeccionismo es una ilusión, lo importante es hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos.
· Me pongo de prioridad. Un amigo siempre decía que para ser una buena madre tienes que hacerle como le hacen en los aviones con las máscaras de oxígeno: primero te pones la tuya y después ayudas a quien tienes al lado. Me costó mucho trabajo defender mis espacios y no sentirme egoísta cuando yo pedía algo a la familia, como 10 minutos sin interrupciones o una tarde sin cocinar, pero ahora sé que es mi derecho y que lo necesito para estar bien.
· Me celebro, aplaudo y felicito por las cosas que sí estoy logrando y haciendo bien. Es muy simple, en lugar de enfocarme en todo lo que no está fluyendo ahora pongo mi atención en lo que sí y confío en que por algo están sucediendo las cosas que están sucediendo.
· Me veo en el espejo y celebro mi celulitis. Bueno, no tanto así. Pero he decidido que no vale la pena tirarle tan mala onda a unos pobres valles que no tienen la culpa de vivir en esta mundo tan superficial y absurdo.
Gracias por leerme. Las amo.
K
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